La vitamina A podría mejorar la función pulmonar en niños con asma, según un estudio

Una alimentación rica en vitamina A podría convertirse en una aliada para mejorar la salud respiratoria de los niños con asma. Así lo sugiere un estudio publicado en la revista científica Thorax, cuyos resultados indican que niveles más elevados de esta vitamina en la sangre están relacionados con una mejor función pulmonar tanto en menores como en adultos que padecen esta enfermedad.

La investigación también analizó el papel de la vitamina D y encontró que este nutriente parece ofrecer beneficios principalmente en los adultos con asma, quienes además presentaron señales de un envejecimiento biológico más lento.

El estudio fue dirigido por Michael McGeachie, profesor asistente de Medicina en el Brigham and Women’s Hospital de Boston, quien explicó que los resultados fortalecen la evidencia sobre la importancia de la nutrición en el funcionamiento de los pulmones y en el control del asma.

«Este estudio demuestra que una mayor concentración de vitamina A en plasma está asociada con una mejor función pulmonar en niños y adultos con asma, mientras que la vitamina D muestra beneficios similares en adultos, incluyendo un envejecimiento biológico más lento», señalaron los investigadores.

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca el estrechamiento e inflamación de las vías respiratorias, dificultando el paso del aire y ocasionando síntomas como tos, silbidos al respirar, opresión en el pecho y dificultad para respirar. Aunque los medicamentos continúan siendo el tratamiento principal, diversos estudios buscan identificar factores que ayuden a mejorar el control de la enfermedad.

De acuerdo con los autores, tanto la vitamina A como la vitamina D desempeñan un papel importante en el desarrollo y funcionamiento de los pulmones, ya que participan en procesos biológicos que regulan la actividad de numerosos genes relacionados con la inflamación y la respuesta del sistema inmunológico.

Además, investigaciones previas habían mostrado que la deficiencia de vitamina A es más frecuente en personas con asma y puede estar asociada con una mayor sensibilidad de las vías respiratorias. Por su parte, la falta de vitamina D también se ha relacionado con una menor capacidad pulmonar, especialmente entre quienes padecen esta enfermedad.

Para profundizar en esta relación, los científicos analizaron información de 1,165 niños y 1,041 adultos con asma que participaron en dos estudios independientes. Los investigadores compararon los niveles de vitaminas presentes en la sangre con distintos indicadores de salud pulmonar y con marcadores epigenéticos, es decir, mecanismos que regulan la actividad de los genes sin modificar el ADN.

Los resultados mostraron que tanto los niños como los adultos con mayores concentraciones de vitamina A presentaban una mejor función pulmonar.

En el caso de los adultos, quienes tenían niveles más elevados de vitamina D también mostraron una mejor capacidad respiratoria y signos de un envejecimiento biológico más lento, un indicador relacionado con un mejor estado general de salud.

El análisis también permitió identificar la relación de las vitaminas A y D con 248 genes implicados en procesos como la inflamación, la respuesta inmunológica y el funcionamiento de los pulmones.

Según los investigadores, este es el primer estudio que integra los niveles de ambas vitaminas con la función pulmonar y con marcadores epigenéticos, como la expresión de microARN y la metilación del ADN, tanto en niños como en adultos con asma.

Estos hallazgos abren la posibilidad de que, en el futuro, la nutrición personalizada forme parte de las estrategias para controlar la enfermedad, siempre como complemento del tratamiento médico y nunca como sustituto.

La vitamina A se obtiene de alimentos como zanahorias, camotes o batatas, espinacas, huevo, leche y algunos pescados. Por su parte, la vitamina D es producida principalmente por el organismo mediante la exposición de la piel a la luz solar, aunque también puede obtenerse a través de ciertos alimentos y suplementos cuando existe una deficiencia.

Pese al entusiasmo que generan estos resultados, los propios especialistas subrayan que aún no es posible afirmar que aumentar el consumo de estas vitaminas mejore directamente el asma. El estudio identificó una asociación entre los niveles de vitaminas y la función pulmonar, pero no demuestra una relación de causa y efecto.

De hecho, un editorial publicado junto con la investigación destacó que serán necesarios nuevos estudios para confirmar si estos nutrientes son responsables directos de los beneficios observados y para comprender mejor los mecanismos involucrados.

Los autores del editorial señalaron que comprender cómo la alimentación influye en la regulación genética podría abrir nuevas oportunidades para prevenir y tratar el asma a lo largo de la vida. Mientras tanto, los expertos recomiendan mantener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y otros alimentos nutritivos, como parte de un estilo de vida saludable y siguiendo siempre las indicaciones del médico tratante en el manejo de esta enfermedad.

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